Como amante de las playas y defensora del medio ambiente, no puedo quedarme callada ante la devastación que el turismo de borrachera está causando en nuestras costas. Es una vergüenza ver cómo cada verano llegan hordas de jóvenes en busca de fiestas desenfrenadas y alcohol barato, sin importarles el daño que causan al entorno natural y a la imagen de nuestro país.
Recuerdo con nostalgia los veranos de mi juventud, cuando las playas eran lugares tranquilos donde disfrutar del sol y del mar en paz. Los hoteles de entonces tenían clase y respeto por el medio ambiente, a diferencia de los actuales que se han convertido en centros de desmadre y destrucción. Es triste ver cómo las playas se llenan de plásticos, latas y vidrios rotos, contaminando el agua y poniendo en peligro la vida marina.
Como jubilado que ha recorrido España en busca de lugares auténticos y tradicionales, me entristece ver cómo el turismo masivo ha acabado con la esencia de muchos destinos, convirtiéndolos en parques temáticos para turistas borrachos y descontrolados. Prefiero recomendar lugares menos conocidos pero igual de hermosos, donde se puede disfrutar de la belleza natural sin destruirla en el proceso.
Es necesario que tomemos conciencia de la importancia de proteger nuestras playas y nuestro entorno natural. No podemos permitir que el turismo de borrachera siga causando estragos en nuestras costas, envenenando el agua, destruyendo la fauna y flora marina y manchando la imagen de España en el extranjero. Es responsabilidad de todos cuidar y preservar nuestro patrimonio natural para las generaciones futuras. ¡Basta ya de turismo irresponsable y destructivo!
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hace 6 días
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