Desde que tengo uso de razón, he estado rodeado de motores diésel. Mis manos han tocado cada tornillo, cada pieza, de innumerables vehículos que han pasado por mi taller. Me enorgullece decir que sé lo que es un motor de verdad, un motor que ruge con fuerza y potencia. Por eso, cuando veo la tendencia actual hacia los coches eléctricos, no puedo evitar sentir un profundo desagrado.
¿Dónde quedó la potencia en los coches eléctricos? Me pregunto una y otra vez. ¿Acaso los amantes de los motores de verdad ya no importamos? Los coches eléctricos pueden ser eficientes en cuanto a consumo y emisiones, pero ¿y la emoción al conducir? Esa sensación de pisar a fondo el acelerador y sentir cómo el motor responde con una fuerza inigualable, eso es lo que se está perdiendo en la era de la electrificación.
Recuerdo con cariño mi Seat León del 2008, un verdadero ejemplo de lo que debe ser un coche. Resistente, fiable, con un motor diésel que no daba problemas y que podía durar años sin necesitar grandes reparaciones. ¿Acaso los coches modernos pueden presumir de la misma durabilidad? Lo dudo. Ahora todo son ordenadores con ruedas, llenos de tecnología que se vuelve obsoleta en cuestión de años.
No puedo evitar mirar con nostalgia los modelos clásicos, esos coches que han resistido el paso del tiempo y que siguen siendo símbolos de potencia y resistencia. Esos son los coches que merecen mi respeto, no los nuevos modelos eléctricos que parecen más un gadget tecnológico que un verdadero vehículo. Y no me vengan con la excusa de la sostenibilidad, porque un coche que dura décadas es mucho más sostenible que uno que debes cambiar cada pocos años.
En definitiva, los vehículos eléctricos pueden tener su público y su lugar en el mercado, pero para un amante de los motores como yo, nunca podrán igualar la sensación de potencia y resistencia que un buen motor diésel puede ofrecer. La verdadera pasión por los coches se encuentra en sentir la fuerza bruta de un motor en pleno funcionamiento, algo que los coches eléctricos nunca podrán replicar. Y mientras yo siga en mi taller, seguiré defendiendo con orgullo la tradición de los motores de verdad. Porque donde haya potencia, allí estaré yo.
🚗 Motor
22/01/2026
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