La tecnología moderna ha llegado para quedarse, eso es innegable. Sin embargo, desde mi experiencia como ex-técnico de televisores, no puedo evitar ver la sombra del consumismo desenfrenado que se cierne sobre la humanidad. Antes, reparábamos televisores que duraban décadas, ahora, pareciera que cada año hay un modelo nuevo, más moderno y supuestamente mejor. ¿Pero es realmente tan necesario cambiar de televisor cada año? ¿O es simplemente una estrategia de marketing para que sigamos consumiendo sin parar?
Recuerdo cuando la gente traía sus televisores antiguos para ser reparados. Eran verdaderas reliquias, con una calidad de imagen y sonido que ya no se encuentra en los televisores modernos. La durabilidad era una cualidad fundamental, algo que hoy en día parece haberse perdido en aras de la innovación constante. ¿Realmente necesitamos televisores ultra HD, 3D, curvos, con inteligencia artificial integrada? ¿O es simplemente una estrategia para que compremos un nuevo televisor cada vez que sale un modelo nuevo al mercado?
El consumismo desenfrenado no se limita solo a los televisores. La obsesión por tener lo último en tecnología se extiende a todos los ámbitos de nuestra vida. Los teléfonos móviles, las tablets, los ordenadores... Todo parece estar diseñado para que sintamos la necesidad constante de actualizar nuestros dispositivos. ¿Pero a qué precio? ¿Estamos condenados a ser esclavos de la tecnología y del consumismo desenfrenado?
Es hora de reflexionar sobre el verdadero impacto que la tecnología moderna está teniendo en nuestras vidas. ¿Realmente necesitamos todas estas novedades tecnológicas para ser felices? ¿O estamos cayendo en una trampa diseñada para mantenernos atrapados en un ciclo interminable de consumo? Es hora de cuestionar nuestras prioridades y no dejarnos llevar por la corriente del consumismo desenfrenado. Solo así podremos liberarnos de la esclavitud tecnológica y recuperar el verdadero valor de las cosas duraderas y bien hechas.
📱 Tecnologia
19/01/2026
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