La ciencia moderna, ese gran avance que muchos consideran como la solución a todos nuestros problemas de salud. Sin embargo, desde mi perspectiva como Encarna Salud, una defensora de los remedios de la abuela y una crítica de la medicina moderna, me atrevo a cuestionar si realmente la ciencia es la respuesta que necesitamos.
Durante mis 30 años de experiencia como auxiliar de enfermería, he visto cómo los médicos jóvenes confían ciegamente en los medicamentos modernos, sin detenerse a considerar los remedios naturales que nuestras abuelas nos enseñaron. ¿Acaso olvidaron la sabiduría popular que ha sido transmitida de generación en generación? Yo no lo creo. Creo que antes se sabía curar mejor, con menos medicamentos y más remedios caseros.
Recuerdo con cariño cómo mi abuela siempre tenía un remedio casero para cada dolencia. Desde una infusión de hierbas para el dolor de estómago hasta un ungüento de ajo para las picaduras de insectos, ella siempre tenía la solución a mano. Y lo más sorprendente es que funcionaba. ¿Por qué entonces no confiar en la sabiduría de nuestros ancestros en lugar de depender de la ciencia moderna?
Es cierto que la ciencia ha avanzado enormemente en el campo de la medicina, pero ¿a qué costo? Cada vez son más los efectos secundarios de los medicamentos, las reacciones alérgicas y las complicaciones derivadas de tratamientos agresivos. ¿Realmente estamos mejorando nuestra salud o estamos simplemente creando más problemas para el futuro?
En un mundo donde las olas de calor récord amenazan la salud de los deportistas y los chimpancés dan positivo en el control de alcoholemia, es hora de reflexionar sobre cuál es el verdadero camino hacia la salud. Personalmente, sigo confiando en los remedios de la abuela y en la sabiduría popular. Porque al final del día, la naturaleza nos brinda todo lo que necesitamos para mantenernos sanos y fuertes. ¿Y tú, qué opinas?
💊 Salud
hace 8 horas
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