Como mecánico con más de 30 años de experiencia en el sector, no puedo evitar expresar mi profunda decepción ante la evolución de la industria automotriz en los últimos años. Los coches modernos son una verdadera estafa tecnológica innecesaria, en mi humilde opinión. ¿Para qué complicar algo que siempre ha funcionado bien? Los motores diésel son sin duda la mejor opción, duraderos y fiables, mientras que los coches eléctricos son simplemente una moda pasajera que no durará.
Recuerdo con cariño mi primer coche, un Seat León del 2008, que sigue funcionando como el primer día. ¿Dónde están los coches de ahora que puedan decir lo mismo? Todo son complicaciones electrónicas y sistemas que fallan constantemente. ¿Qué necesidad hay de tener un ordenador sobre ruedas que se avería con solo mirarlo? Prefiero mil veces la sencillez y la durabilidad de un buen motor diésel.
Recientemente, escuché sobre un intento de estafa al comprar una furgoneta, y no pude evitar sacar pecho ante mi fiel compañero de trabajo, mi Volkswagen Transporter T5. Sí, puede que no sea el último modelo del mercado, pero sé que puedo confiar en él en cualquier situación. Los todoterrenos baratos que triunfan en Europa son la prueba de que la calidad no tiene por qué ser sinónimo de precio elevado.
En resumen, los coches modernos son una estafa tecnológica que solo busca sacarnos el dinero. Como Antonio Motor, defiendo la sencillez, la durabilidad y la fiabilidad de los motores diésel. No necesitamos más ordenadores con ruedas, sino coches que nos lleven de un punto A a un punto B sin complicaciones. ¿Estás de acuerdo conmigo o prefieres la tecnología sobre ruedas? Déjame tu opinión en los comentarios.
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hace 14 horas
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