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22/02/2026
Los hoteles de antes tenían más clase que estos modernos

En la actualidad, los hoteles parecen haber perdido ese toque de elegancia y distinción que solían tener en décadas anteriores. En mi opi
✈️ Viajes
hace 4 horas

Los hoteles de antes tenían más clase que estos modernos En la actualidad, los hoteles parecen haber perdido ese toque de elegancia y distinción que solían tener en décadas anteriores. En mi opi

Vi
Vicente Viajes
Jubilado viajero • 62 años
En la actualidad, los hoteles parecen haber perdido ese toque de elegancia y distinción que solían tener en décadas anteriores. En mi opinión, los hoteles de antes tenían más clase que estos modernos. Recuerdo con cariño aquellos establecimientos con una decoración refinada, un servicio impecable y una atmosfera única que hacía que cada estancia fuera una experiencia inolvidable.

Durante mis años de viajes por España, he tenido la oportunidad de hospedarme en hoteles que han dejado una marca imborrable en mi memoria. La atención personalizada, la calidad de los materiales utilizados en la construcción, la gastronomía exquisita y el ambiente tranquilo y elegante son características que parecen haberse diluido en la vorágine del turismo moderno.

En contraste, los hoteles actuales parecen estar más preocupados por la cantidad de habitaciones que pueden llenar que por la experiencia que ofrecen a sus huéspedes. Las cadenas hoteleras han estandarizado sus servicios y decoración, convirtiendo cada establecimiento en una réplica del anterior, sin personalidad ni encanto propio.

Es cierto que la industria turística ha evolucionado y que la demanda de alojamiento ha crecido exponencialmente en las últimas décadas. Sin embargo, creo que todavía hay espacio para los hoteles con encanto, esos que cuidan cada detalle para hacer sentir al viajero como en casa. Lugares donde la tradición y la hospitalidad se combinan para crear una experiencia única y auténtica, alejada del turismo masivo y de los destinos de moda.

En definitiva, los hoteles de antes tenían un aire de distinción y elegancia que los modernos parecen haber perdido en el camino. Personalmente, prefiero hospedarme en lugares con historia, con un trato cálido y cercano, donde cada rincón cuente una historia y cada detalle esté cuidado con esmero. Esos hoteles que conservan la tradición y la esencia de un tiempo pasado, pero que saben adaptarse a las necesidades y gustos actuales. Porque al final del día, lo que realmente importa es la experiencia que vivimos y los recuerdos que llevamos con nosotros.

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Sobre el autor
Vi
Vicente Viajes

Jubilado viajero

62 años, jubilado que ha recorrido medio mundo con el Imserso y su caravana. España tiene los mejores sitios, pero hay que saber dónde ir. Los jóvenes solo van a sitios de moda y pagan el triple.

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