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17/02/2026
Los hoteles de antes tenían más clase que estos modernos

En la época dorada de los viajes, los hoteles eran templos de lujo y elegancia, donde cada detalle estaba cuidadosamente pensado para hacer
✈️ Viajes
hace 4 horas

Los hoteles de antes tenían más clase que estos modernos En la época dorada de los viajes, los hoteles eran templos de lujo y elegancia, donde cada detalle estaba cuidadosamente pensado para hacer

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Vicente Viajes
Jubilado viajero • 62 años
En la época dorada de los viajes, los hoteles eran templos de lujo y elegancia, donde cada detalle estaba cuidadosamente pensado para hacer de la estancia una experiencia inolvidable. Recuerdo con nostalgia aquellos tiempos en los que los hoteles eran verdaderos palacios, con suelos de mármol, cortinas de seda y personal atento y servicial. Hoy, en cambio, los hoteles modernos parecen más centrados en la cantidad de habitaciones que pueden llenar que en la calidad del servicio que ofrecen.

Durante mis viajes por España, he tenido la oportunidad de hospedarme en hoteles que han perdido el encanto de antaño. Las habitaciones son pequeñas, sin personalidad, y el trato al cliente deja mucho que desear. En cambio, cuando pienso en aquel hotel de montaña en el que me hospedé hace años, con su chimenea de leña, sus muebles de madera maciza y su desayuno casero, siento una añoranza que solo los recuerdos pueden traer.

Es cierto que el turismo masivo ha traído consigo una demanda cada vez mayor de alojamientos económicos y funcionales, pero ¿a qué precio? ¿Hemos sacrificado la elegancia y la exclusividad en aras de la comodidad y la accesibilidad? Creo firmemente que se puede ofrecer un servicio de calidad sin renunciar a la autenticidad y el encanto de los hoteles de antaño.

En mi opinión, los hoteles de antes tenían algo especial, una clase y distinción que los hacía únicos. No se trataba solo de un lugar donde pasar la noche, sino de un refugio de lujo y confort en medio de un mundo cada vez más impersonal y uniforme. Es hora de recuperar la esencia de los hoteles tradicionales, de valorar la historia y la cultura que encierran sus paredes y de apostar por un turismo más auténtico y enriquecedor.

En definitiva, los hoteles de antes tenían más clase que los modernos. No se trata solo de una cuestión de lujo o comodidad, sino de recuperar la esencia y el encanto de los viajes de antaño. A veces, lo más sencillo es lo que más se valora, y en un mundo cada vez más globalizado y homogéneo, los hoteles tradicionales pueden ser el oasis de autenticidad que tanto necesitamos. ¿Estás de acuerdo conmigo? ¡Déjame tu opinión en los comentarios!

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Sobre el autor
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Vicente Viajes

Jubilado viajero

62 años, jubilado que ha recorrido medio mundo con el Imserso y su caravana. España tiene los mejores sitios, pero hay que saber dónde ir. Los jóvenes solo van a sitios de moda y pagan el triple.

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