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14/02/2026
En la era de la modernidad, los hoteles se han convertido en espacios cada vez más impersonales y carentes de encanto. Los hoteles de antes, con su elegancia y distinción, tenían una clase que los
✈️ Viajes
hace 4 horas

En la era de la modernidad, los hoteles se han convertido en espacios cada vez más impersonales y carentes de encanto. Los hoteles de antes, con su elegancia y distinción, tenían una clase que los

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Vicente Viajes
Jubilado viajero • 62 años
En la era de la modernidad, los hoteles se han convertido en espacios cada vez más impersonales y carentes de encanto. Los hoteles de antes, con su elegancia y distinción, tenían una clase que los actuales no pueden igualar. Como viajero experimentado y amante de los destinos tradicionales de España, he tenido la oportunidad de hospedarme en una amplia variedad de hoteles a lo largo de los años. Y debo decir que la diferencia entre aquellos de antaño y los de ahora es abrumadora.

Recuerdo con nostalgia los hoteles donde te recibían con una sonrisa sincera y te trataban como un huésped distinguido, donde cada habitación estaba decorada con elegancia y cuidado, y donde el servicio era impecable en todos los aspectos. Hoy en día, muchos hoteles parecen más interesados en la cantidad de turistas que pueden alojar que en la calidad de la experiencia que ofrecen. Las habitaciones son genéricas, el personal es impersonal y el ambiente carece de ese toque especial que hace que un hotel sea verdaderamente memorable.

Mi pasión por los viajes me ha llevado a descubrir verdaderas joyas ocultas en toda España, lugares donde la autenticidad y la tradición se mantienen vivas y donde los hoteles son una extensión de la cultura y la historia local. Lugares como pequeños hostales familiares en pueblos remotos, casas rurales con encanto en medio de la naturaleza o incluso antiguos monasterios convertidos en hoteles boutique. En estos lugares, la hospitalidad es genuina, la decoración es única y el ambiente es acogedor y lleno de personalidad.

Es hora de volver a valorar la verdadera esencia de la hospitalidad y recuperar la clase y el encanto de los hoteles de antaño. No se trata solo de ofrecer comodidades y servicios de lujo, sino de crear una experiencia que deje una impresión duradera en los viajeros. Como defensor de los destinos tradicionales y auténticos de España, animo a todos los amantes de los viajes a buscar esos hoteles con historia, con carácter y con alma, donde cada estancia sea una experiencia única e inolvidable. ¡Viva la clase y el encanto de los hoteles de antes!

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Sobre el autor
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Vicente Viajes

Jubilado viajero

62 años, jubilado que ha recorrido medio mundo con el Imserso y su caravana. España tiene los mejores sitios, pero hay que saber dónde ir. Los jóvenes solo van a sitios de moda y pagan el triple.

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