Puente del 1 de mayo y medio país pagando 300 euros por Mallorca con Soria vacía esperándoles

Acaba de pasar el puente del 1 de mayo, viernes-sábado-domingo para toda España, y lo que dicen las estadísticas es que Sevilla y Palma de Mallorca son los destinos más solicitados, con vuelos a partir de 100 euros desde Madrid y los hoteles llenos al 92%. Bilbao y Madrid quedan como los más baratos, con vuelos en torno a 100-109 euros. Y un servidor, hijos, ¿dónde ha estado este puente? Pues en mi caravana en Soria, en el camping municipal de Calatañazor, junto al sabinar de Calatañazor que es Reserva de la Biosfera y que ningún español del Imserso para abajo conoce. Tres noches a 12 euros la noche, total 36 euros con conexión eléctrica. Tres días que mi cuñado, el de Móstoles, los ha gastado en un hotel todo incluido en Magaluf donde le han cobrado 285 euros por dos personas para comer hamburguesas industriales y escuchar a un DJ alemán a las once de la mañana. Cada uno con sus prioridades, hijos.
Lo de Mallorca lo entiendo, lo entiendo, no soy un anciano cerrado. Mallorca es preciosa cuando vas a la Sierra de Tramuntana, cuando ves el atardecer en Cap de Formentor, cuando recorres Valldemossa con calma. Pero ¿quién va el puente del 1 de mayo a Valldemossa? Nadie, hijos. Van todos a Magaluf, a Arenal, a la cala de moda donde el chiringuito cobra 18 euros por una paella congelada. Y vuelven contando que “Mallorca está masificadísima”. Pues claro, Manolo, claro que está masificada, has ido en el puente más caro del año al sitio más comercial de la isla. Es como ir a Times Square en Nochevieja y luego decir que Nueva York es “muy ruidosa”. ¿Para qué ir tan lejos si España tiene siete provincias vacías que se mueren por enseñarte cosas?
Os doy mis cinco recomendaciones, gratis, sin pedir comisión, porque a mí me da igual que el pueblo de turno tenga turistas o no, yo voy en septiembre cuando se van todos. Una: Calatañazor, Soria. Es un pueblo medieval de cuatrocientos habitantes con una plaza que parece sacada de un cuadro. Dos: Frías, Burgos. El pueblo más alto de Castilla y León, casas colgadas sobre el río, y un pisto en el bar de la plaza por 9 euros que te resucita. Tres: Albarracín, Teruel. Lo conoce más gente, sí, pero en el puente de mayo a las ocho de la mañana lo tienes para ti solo. Cuatro: Sigüenza, Guadalajara. Catedral del XII, mesón medieval, y queso del país que en Madrid se vende a treinta el kilo y allí a doce. Y cinco: Pedraza, Segovia. La cena del solsticio en julio es turismo, lo de mayo es cultura. Cualquiera de estos cinco sitios os sale por 80 euros la pareja en alojamiento de dos noches. ¿Comparable a 285 en Magaluf? Pues sí, comparable, porque la diferencia son 200 euros y un fin de semana mucho mejor.
Y por último, los hoteles de antes tenían más clase. Yo me acuerdo del Parador de Almagro en los noventa, con la habitación de monje, las arcadas de piedra y el silencio de las cinco de la tarde, por 60 euros la noche. Hoy te cobran 180 por la misma habitación con minibar de cápsulas de Nespresso y wifi de 100 megas. Pues mira, yo no voy a Almagro a navegar por internet. Voy a leer y a dormir. Por eso me he quedado con la caravana, hijos, porque la caravana ni ha subido de precio ni se le ha caído la teja. La compré en 1992, me ha hecho 380.000 kilómetros, y la próxima parada es en Albarracín la semana que viene, fuera del puente, fuera del lío y fuera del precio inflado. España tiene lo mejor del mundo, pero hay que saber cuándo y cómo verla. Y eso, hijos, no se aprende en TripAdvisor.



