Puente del 1 de mayo de tres días: y yo en mi caravana en Soria mientras los demás pelean por una habitación en Benidorm

Pues nada, este viernes empieza el famoso “puente del 1 de mayo”, que este año son tres días: viernes, sábado y domingo. Tres días, hijos míos. Tres. Y ya lleva semanas la gente reservando como si se acabara el mundo. Tenerife, Gran Canaria, Roquetas, Salou, Benalmádena, Benidorm, todo lleno o casi. Las ofertas de “vuelo más hotel” que sacaron en febrero a doscientos cincuenta euros la persona ahora están a cuatrocientos veinte. Y los Airbnb, ni les cuento. Una habitación con cocinilla en el centro de Cádiz por seiscientos euros la noche. Por noche. Y la gente pagando. Y luego se quejan al volver de que “no había sitio en la playa” y de que “el chiringuito cobraba veinte euros por una paella prefabricada”. Pues mira, eso te pasa por ir donde va el rebaño.
Yo, este viernes, salgo con la caravana hacia los Cañones del Río Lobos en la provincia de Soria. Tres días allí. Camping municipal de Ucero a dieciséis euros la noche con la parcela y los servicios. Comida en el bar de la ermita de San Bartolomé a doce euros el menú con vino. Un día completo de senderismo por las hoces hasta el refugio. Otro por el Sabinar de Calatañazor, que es un bosque de sabinas milenarias que parece de cuento. Y el tercer día, vuelta tranquila por Berlanga de Duero parando en la colegiata. Total presupuestado: ciento ochenta euros por los tres días, comidas, gasoil de la furgo y entradas incluidas. Y nadie me empuja en la playa.
Mi cuñado, el del Imserso a Benidorm, este puente se va con la mujer y un grupo del centro de mayores a Cantabria. Y eso es el segundo año consecutivo que cambia el destino. Le dije: “Andrés, está vista la cosa, ya no eres del todo de Benidorm”. Y me responde: “Vicente, en Benidorm el año pasado fui y me sentí turista en mi propio país. Más alemanes que españoles, más ingleses que asturianos. Y la cerveza por seis euros”. Pues claro, hijo, claro. Ese es el efecto de la masificación: que ya ni los propios españoles reconocen sus destinos tradicionales. Cantabria todavía está como debe estar. Pero ojo, lo digo y avisado: dentro de tres veranos, Comillas y San Vicente de la Barquera estarán como Mallorca. La cosa va rápido.
Y para los que no podéis salir este puente porque trabajáis o porque no os llega, dos consejos: uno, aprovechad para conocer vuestra propia ciudad. Madrid tiene veinte sitios que sus madrileños no conocen: el cementerio de la Almudena al amanecer, el Hipódromo de la Zarzuela en domingo de carrera, la sierra de Hoyo de Manzanares en bici. Dos, no os fiéis de ninguna oferta de “última hora”: las que aparecen ahora son las cancelaciones de quienes se han arrepentido al ver el precio final. Hoteles vacíos en mayo en zona costera no es buena señal. Es que algo no funciona. Pensadlo. Yo me callo y me voy a Soria.



