El turismo de borrachera está acabando con nuestras costas y yo estoy harto de ver cómo cada verano se convierten en un escenario de desorden y destrucción. Es algo que me afecta personalmente, ya

El turismo de borrachera está acabando con nuestras costas y yo estoy harto de ver cómo cada verano se convierten en un escenario de desorden y destrucción. Es algo que me afecta personalmente, ya que he dedicado gran parte de mi vida a recorrer los rincones más auténticos y tradicionales de España, disfrutando de la belleza y la paz que ofrecen estos lugares. Sin embargo, cada vez es más difícil encontrar un rincón tranquilo y limpio en nuestras costas debido al comportamiento irresponsable de muchos turistas.
Durante mis viajes por España, he tenido la oportunidad de visitar pueblos y playas que conservan la esencia de nuestro país, con sus casitas blancas, calles empedradas y gente amable que siempre te recibe con una sonrisa. Sin embargo, cada año veo cómo estos lugares se ven invadidos por jóvenes borrachos que no respetan ni a las personas ni al entorno que los rodea. Botellas rotas en la arena, música a todo volumen hasta altas horas de la madrugada y peleas callejeras son escenas que desgraciadamente se repiten en demasiadas ocasiones.
No puedo evitar sentir nostalgia por los hoteles de antaño, donde la clase y la elegancia eran las señas de identidad. Los hoteles actuales, en su afán por atraer a un público más joven y fiestero, han perdido esa distinción y se han convertido en meros lugares de diversión y descontrol. ¿Dónde quedó la tranquilidad y el descanso que solíamos encontrar en estos establecimientos?
Es hora de que tomemos conciencia de la importancia de preservar nuestros destinos turísticos y de fomentar un turismo más responsable y respetuoso con el entorno. Debemos apostar por promover aquellos lugares auténticos y tradicionales que nos hacen sentir orgullosos de nuestra tierra, y no caer en la trampa de seguir las modas y los destinos de moda que solo contribuyen al deterioro de nuestro patrimonio.
Espero que este mensaje sirva para abrir los ojos a aquellos que aún no han comprendido la importancia de conservar nuestras costas y pueblos tal y como son, y que juntos podamos trabajar para evitar que el turismo de borrachera siga acabando con la esencia de nuestro país. Solo así podremos seguir disfrutando de la belleza y la magia de España durante muchos años más.



