Edición digital · Nº 45.026
sábado, 18 de abril de 2026
Fundado en 1982 en Madrí · 1 € (regalado)

Cuñao.es

El periódico de referencia del cuñadismo patrio

«La verdad de toda la vida, contada como Dios manda»
✈️ VIAJES

¡Ay, mis queridos lectores! Hoy vengo a hablarles de un tema que me tiene sumamente indignado: los viajes baratos. Sí, lo sé, puede sonar tentador pensar en escaparse a un destino exótico por unos

¡Ay, mis queridos lectores! Hoy vengo a hablarles de un tema que me tiene sumamente indignado: los viajes baratos. Sí, lo sé, puede sonar tentador pensar en escaparse a un destino exótico por unos

¡Ay, mis queridos lectores! Hoy vengo a hablarles de un tema que me tiene sumamente indignado: los viajes baratos. Sí, lo sé, puede sonar tentador pensar en escaparse a un destino exótico por unos pocos euros, pero ¿a qué precio? Estamos perdiendo el verdadero encanto de viajar, ese de descubrir lugares auténticos y tradicionales, de sumergirnos en la cultura y las costumbres de un país.

Como jubilado que ha recorrido España de arriba a abajo, sé de lo que hablo. He visto cómo el turismo masivo ha transformado pueblos encantadores en parques temáticos para turistas, llenos de tiendas de souvenirs y restaurantes de comida rápida. ¡Qué desastre! Prefiero mil veces quedarme en un hotel clásico con encanto y personalidad, donde los dueños te tratan como de la familia, que en un hotel moderno y anónimo donde eres solo un número más.

Recuerdo con cariño mis viajes en caravana por los pueblos de la España profunda, donde la gente te recibía con los brazos abiertos y te invitaba a probar sus platos típicos. Eso sí es viajar, no ir a un resort todo incluido donde ni siquiera te molestas en salir a explorar los alrededores. No entiendo esa obsesión con los destinos de moda, cuando hay tantos lugares auténticos y maravillosos por descubrir en nuestro propio país.

Es hora de volver a valorar la calidad sobre la cantidad, la experiencia sobre la comodidad. No se trata de viajar barato, se trata de viajar bien. Y eso implica tomarse el tiempo para conocer realmente un lugar, para hablar con la gente, para empaparse de su historia y su cultura. No caigamos en la trampa de los destinos turísticos masificados, busquemos la verdadera esencia de viajar.

Así que queridos lectores, la próxima vez que planifiquen unas vacaciones, piensen en lo que realmente buscan. ¿Una foto en un lugar de moda para presumir en redes sociales, o una experiencia enriquecedora que recordarán para siempre? La elección es suya, pero les aseguro que no hay nada como perderse por los rincones menos conocidos de nuestro país y descubrir su auténtica belleza. ¡Viva el turismo tradicional y auténtico!

También en Viajes