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jueves, 23 de abril de 2026
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Cien millones de turistas en 2026 y todos yendo a los mismos cuatro sitios

Cien millones de turistas en 2026 y todos yendo a los mismos cuatro sitios

Pues nada, lo dice Exceltur y lo confirman los datos del INE: España va camino de superar los cien millones de turistas internacionales este año. Cien millones. La población de México entera entrando por nuestras fronteras en doce meses. En 2025 ya fueron noventa y siete y pico, y este año reventamos la barrera. Y, ¿saben adónde va toda esa gente? Pues a Barcelona, a la Costa del Sol, a Madrid, a Sevilla y a Valencia. Cuatro sitios y medio. Y luego dicen que España es muy diversa. Diversa para los que sabemos buscar. Para los demás, España son cuatro postales repetidas.

Yo lo llevo diciendo años desde la caravana: si quieres conocer este país, no te metas donde te mete el algoritmo de TikTok. Vete a la Sierra de Guadarrama por El Berrueco, vete a las Hoces del Riaza, vete al Valle del Lozoya un martes en mayo, vete a Cabuérniga, vete a la Tinença de Benifassà entre Castellón y Tarragona. Y verás un país que ni TripAdvisor ni Booking saben que existe. Pero la gente prefiere pagar trescientos euros por noche en un Airbnb del Born para hacerse selfis con la fachada de la Sagrada Familia, y luego decir que ha visitado Barcelona. Por favor, hijos míos. Eso no es visitar, eso es alquilar un escenario.

Lo bueno, y aquí Exceltur por fin acierta, es que apuntan a tres tendencias nuevas: deseasonalización (ya no todo concentrado en julio y agosto), turismo rural (que crece año tras año) y experiencias culturales. Pues yo aplaudo las tres. La deseasonalización lleva veinte años haciéndola yo en la caravana: ¿quién se va a Tarifa en agosto? Ratas. Yo voy en abril o en octubre y tengo la playa para mí solito y al chiringuito ofreciendo bonito a doce euros el plato. El turismo rural, llevo treinta años defendiéndolo. Y las experiencias culturales: bien, perfecto, pero que sea de verdad. Una visita guiada al Museo del Prado a las once de la mañana entre tres mil personas no es una experiencia cultural, es una visita al matadero.

Mi cuñado, el del Imserso a Benidorm, este año me ha pedido por primera vez que le organice un viaje rural de cinco días con la mujer. Le dije: “Andrés, te llevo al Priorato de Tarragona, pernoctas en una casa rural de Falset por sesenta y cinco euros la noche con desayuno casero, comes cordero a la brasa por dieciocho euros con vino del DO y vuelves a casa diciendo que has descubierto España de verdad”. Y se viene encantado. ¡Mi cuñado, el del Imserso! Si yo he convencido a mi cuñado, ya os digo que el turismo rural va para arriba. Pero ojo, advertencia: cuando el turismo rural se convierta en moda, los precios subirán y los pueblos se llenarán de cafeterías de matcha. Disfrutadlo ahora que todavía está como debe estar. Yo os aviso.

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