Ahora el Gobierno monta un laboratorio de ideas sobre IA: cuando ya es tarde

La AESIA, esa “Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial” que se montaron hace un año en La Coruña porque el ayuntamiento les ofreció un edificio bonito en el Hércules, ha lanzado un “Laboratorio de Ideas”. Os juro que esto está sacado del periódico de hoy, no me lo invento. Un laboratorio. De ideas. ¿Sabéis qué es un laboratorio en mis tiempos? Una habitación con microscopios, mecheros Bunsen y batas blancas. ¿Sabéis qué es un laboratorio de ideas en 2026? Cuatro funcionarios sentados en una mesa elíptica de cristal, con cafetera Nespresso y wifi gigabit, escuchando a “agentes sociales” hablar de “dignidad digital” durante cuatro horas. Y cobrando dietas, que esa es la parte importante.
¿Y qué van a estudiar en ese laboratorio? Los mismos cuatro temas que llevamos discutiendo desde 2022 cualquiera que tenga ojos en la cara: deepfakes, desinformación, protección de menores, e impacto laboral. Pues señoras y señores, eso ya está estudiado. Lo dijimos los del foro técnico hace tres años, lo dijo el Parlamento Europeo cuando aprobó la AI Act en 2024, y lo está diciendo media internet desde que ChatGPT salió a la luz. ¿Para qué necesita España un laboratorio para llegar a las mismas conclusiones que ya están en el papeleo de Bruselas? Pues para tener algo que justifique la nómina del director general y los seis técnicos auxiliares, y poco más.
Mi sobrino, el que estudia Ingeniería Informática en la Politécnica de Valencia, me contaba el otro día que en su clase usan ChatGPT para casi todo. Que los exámenes se controlan a mano y por escrito porque si los hacen en casa todos sacan diez. Que los profesores ya saben que los trabajos vienen escritos por la IA y por eso ahora valoran las defensas orales. Eso es lo que está pasando en la realidad, mientras la AESIA coge el papelito y dice: “Vamos a regular esto pidiéndole opinión a un comité asesor amplio”. El día que el comité asesor amplio se reúna por tercera vez, ChatGPT ya estará escribiendo tesis doctorales. Pero claro, eso ya no llegan a estudiarlo porque para entonces el director general estará en otro cargo en otra agencia.
Y mientras tanto, OpenAI sacó este mes la “memoria persistente” en ChatGPT. Eso significa que el modelo se acuerda de tus conversaciones anteriores, de tus gustos, de tus proyectos. Suena bonito, ¿verdad? Pues mira, yo trabajé veinte años arreglando televisores y aparatos electrónicos, y os digo una cosa muy clara: cuanto más se acuerda un aparato de ti, más sabe sobre ti, y más fácil es que esa información acabe en manos que no son las tuyas. La memoria persistente de ChatGPT es la mayor base de datos personal del planeta y la están construyendo gratis con vuestras consultas sobre el resfriado de los críos, el divorcio del primo y la deuda con Hacienda. Y aquí, en La Coruña, montando un laboratorio de ideas. Apuntad lo que os digo: para cuando salga el primer informe, el caballo ya estará a tres kilómetros del establo. En mis tiempos esto no pasaba.



