Los médicos piden la dimisión de Mónica García: tres semanas de huelga y un millón y medio de citas perdidas

Hoy 27 de abril empieza la tercera semana de huelga médica de este año. Hasta el 30, jueves, no hay consulta ni cirugía programada que no sea urgente. Y los sindicatos médicos, hartos ya de no entenderse con el ministerio, han pedido directamente la dimisión de la ministra Mónica García. Y han pedido también que intervenga Pedro Sánchez personalmente. Esto es muy gordo. Cuando un ministerio entero pierde la confianza de los profesionales que tiene que dirigir, lo lógico es que cambien al ministro. Pero claro, Mónica García es de Más Madrid, y echarla supondría una crisis con Sumar y con el equilibrio del gobierno. Así que aguantará. Y los médicos seguirán de huelga. Y los pacientes seguiremos esperando.
Yo, que trabajé treinta años de auxiliar de enfermería en el centro de salud de mi barrio, voy a deciros algo que no se está diciendo: en las dos huelgas anteriores ya se cancelaron un millón y medio de citas. Un millón y medio. Eso es como vaciar dos veces los hospitales de Madrid. Y no me venga nadie con que las urgencias están atendidas, que sí, faltaría más. Lo que no está atendido es la consulta del cardiólogo del señor de setenta y nueve años con valvulopatía, que llevaba esperando desde diciembre y se le ha ido de marzo a junio. Es la revisión del oncólogo de la señora con cáncer de mama estable, que se le ha pospuesto dos meses. Es la primera consulta del traumatólogo del chico de cuarenta años con hernia discal que no puede trabajar. Eso es lo que se está rompiendo, y nadie lo dice.
¿Que tienen razón los médicos? Tienen razón en muchísimas cosas. Estatuto Marco que reconozca las particularidades de la profesión médica: razón. Treinta y cinco horas semanales: razón. Acabar con las guardias de veinticuatro horas que llevan a errores diagnósticos: razón. Clasificación profesional adecuada: razón. La ministra García les ofreció bajar de cuarenta y ocho a cuarenta horas semanales en cinco años, que es como decirle a un señor que se cae de una escalera que la van a acolchar dentro de un lustro. Insultante, vamos. Pero tampoco vale convocar tres semanas de huelga seguida sin ofrecer una negociación seria a cambio. Aquí los dos bandos están atrincherados como en Verdún, y los pacientes en medio.
Mi propuesta, y nadie me la va a hacer caso pero la digo igual: que se siente Sánchez con los sindicatos médicos, que se ofrezca un calendario realista de implementación (treinta y cinco horas en dos años, no en cinco), que se cree un Estatuto Marco específico para la medicina como tienen los jueces y los policías, y que las negociaciones se hagan con un mediador independiente, no con la propia ministra que les ha perdido la cara. Lo demás es perder el tiempo y romper la sanidad pública. Y la sanidad pública española, que es de lo poco que nos queda decente, no se merece este destrozo. Pensadlo bien, hijos míos.



