Los avances científicos en el amor y los números primos: ¿realmente necesarios?

¡Vaya, vaya! Parece que ahora la ciencia se ha empeñado en meterse en todos los aspectos de nuestra vida, ¡hasta en el amor y los números primos! Como buena defensora de los remedios de la abuela y firme creyente en la sabiduría popular, siempre he pensado que el amor es algo que va más allá de lo que nos puedan decir unos científicos. ¿Qué necesidad hay de activar mecanismos en el cerebro para que suframos en el desamor? ¡Si algo he aprendido en mis 56 años de vida es que el amor es algo que se siente, no se explica con neuronas y sinapsis!
Y no me hagas empezar con los números primos. ¿Por qué son tan importantes? Los mejores matemáticos han investigado sobre ellos, sí, pero ¿realmente nos afecta en nuestra vida diaria saber sobre ellos? Yo siempre he creído que antes se sabía curar mejor sin tantos números y fórmulas complicadas. Mis remedios caseros han sido mi salvación durante todos estos años en el centro de salud, ¿para qué necesito saber sobre números primos si tengo mi infalible té de jengibre para cualquier malestar?
La reciente noticia sobre la muerte de James Watson, descubridor de la estructura del ADN, me deja pensando. ¿Realmente necesitamos todos estos avances científicos para vivir? Yo creo que antes se vivía mejor, se curaba mejor y se amaba mejor sin toda esta parafernalia científica. Los médicos jóvenes pueden tener toda la formación del mundo, pero les falta la experiencia y la sabiduría que solo los años pueden dar.
En definitiva, los avances científicos en el amor y los números primos pueden ser interesantes para algunos, pero para mí, no son realmente necesarios. Prefiero confiar en la sabiduría popular, en los remedios de la abuela y en mi intuición. Al final del día, lo que importa es vivir con amor, salud y felicidad, y para eso no necesitamos números primos ni estudios científicos. ¡Viva lo tradicional y lo casero!



