Lo que tenía que hacer Sánchez en Bruselas y no se atreve

Yo esto ya lo vi venir hace meses, lo decía yo en el bar a Manolo: Sánchez se iba a meter a hacer el lío en Bruselas y se iba a quedar con cara de tonto. Y miren ustedes, ayer mismo lo soltó en una rueda de prensa con esa pose que pone, como si fuera Adenauer redivivo. Que la Unión Europea tiene que romper el Acuerdo de Asociación con Israel. Lo dice así, en un martes, antes del Consejo. Pues nada, se va a Luxemburgo, suelta el discurso, y Bruselas, que no son tontos, le contesta con esa sonrisa diplomática de “muy bien, hijo, siéntate”. Ya está. Eso es todo. Para esto el viaje.
Lo que tenían que hacer es preparar las cosas con tiempo. Mi primo el de Aduanas, que estuvo destinado en La Haya tres años, me decía siempre: en Europa las cosas se cuecen en los pasillos antes de la reunión, no en la rueda de prensa del lunes. Pero claro, esto ahora no se lleva. Ahora se anuncia primero, se busca el aplauso del telediario, y luego ya veremos. Y después dicen que el problema es Bruselas. El problema es que va el hombre solo, sin haber atado a Alemania, sin haber atado a Italia, y se piensa que con Eslovenia e Irlanda le llega para convencer a los 27. Por favor. Si esto lo aprueba uno en una junta de vecinos no le dejan ni levantar acta.
En mis tiempos esto se hacía de otra manera. Felipe González, dígase lo que se diga, era un señor que sabía lo que era una negociación. Iba a la cumbre, hablaba con Kohl, hablaba con Mitterrand, y volvía con algo en la mano. Hacía la foto, sí, pero la hacía después, no antes. Ahora todo es marketing, todo es subir el vídeo a esa cosa de internet de los iconos. ¿Cómo se llama? La de la cámara con la flor. Total, que el resultado es el de siempre: España hace el papelón en Europa y luego pagamos los demás los aranceles. Lo que pase con Israel ya es otro cantar y no entro yo aquí, que cada uno tiene su opinión, pero el ridículo en la UE no me lo discute nadie.
Y verán ustedes cómo en dos semanas no se acuerda nadie de esto. Otro tema, otro lío, otro anuncio en la sala de prensa de La Moncloa con el atril de cristal y el cartelito. Aquí el problema es que no se enteran de que gobernar no es tuitear. Yo lo digo y lo seguiré diciendo: si yo estuviera en Moncloa con un equipo medio decente y dos teléfonos, esto se cerraba en una semana, con o sin Bruselas. Pero claro, a mí no me llaman. A mí me dejan en el banco de la plaza, leyendo los tres periódicos, haciendo crítica.



