Soraya Sáenz de Santamaría en el banquillo por el caso Kitchen: hasta los más tibios caen

Hoy lunes 27 de abril testifica en el juicio del caso Kitchen Soraya Sáenz de Santamaría, exvicepresidenta del Gobierno de Mariano Rajoy. Junto a ella, también declara Javier Arenas, el exsecretario general del PP, y el hijo del extesorero Bárcenas. ¿Qué le acusan a Soraya? Pues nada menos que de haber estado al tanto, o al menos de no haber impedido, una operación parapolicial diseñada por el Ministerio del Interior para sustraer documentación comprometedora a Bárcenas. Soraya, hijos míos, la que parecía la mujer más profesional, más medida, más prudente del PP de toda esa era. La que iba siempre con su carpeta y su pin de la bandera. La que daba ruedas de prensa después de los Consejos de Ministros con voz monocorde. Esa, hoy, sentada delante del tribunal explicando qué sabía y qué no sabía.
Y aquí el detalle interesante. La operación Kitchen consistió en colocar a un confidente policial llamado “Sergio” como chófer de Bárcenas para sustraerle archivos personales. Eso es una operación de servicios, vale, eso lo entiendo. Pero el problema gordo es que la pagaron con fondos reservados del Estado. Eso no es una operación parapolicial: eso es usar dinero público para cubrirse las espaldas un partido en concreto. Y el PSOE de Sánchez, que ahora se rasga las vestiduras y se presenta como “el partido limpio”, tiene también su propio cofre lleno de Tito Bernis y de Ábalos, así que tampoco le voy a comprar el discurso de la moralidad. Aquí los dos partidos grandes han hecho cosas feas. La diferencia es que las del PP son del 2013 y las del PSOE son del 2024. Quince años de diferencia y exactamente la misma película.
Mi cuñado el bibliotecario, el que estuvo en el Ateneo, me dice: “Pepe, tú siempre has sido del PP, ahora te toca aguantar”. Y le digo: “Yo nunca he sido del PP. Yo he sido del que menos roba en cada momento. Eso a veces ha sido el PP, otras veces ha sido el PSOE, una vez fue UCD y otra vez fue Coalición Canaria por error. Yo voto al menos malo”. Pues bien, la lección de hoy es que el menos malo no existe. Existen los partidos. Y los partidos, todos, tienen un fontanero, una caja B, un Bárcenas, un Filesa, un Roldán, un GAL, una Gürtel, una Púnica o un caso Koldo. Llevamos cuarenta años así y vamos a seguir cuarenta más. Apuntad.
Y por si fuera poco, mañana o pasado el presidente Sánchez inaugura el “Invest in Spain Summit” con setenta inversores extranjeros. Le va a contar a esos señores que España es un país estable, jurídicamente seguro y económicamente sólido. Mientras en el Tribunal Supremo se está juzgando a la antigua vicepresidenta de Rajoy y en el Tribunal Supremo paralelamente se está juzgando al exministro Ábalos del propio gobierno actual. Pues nada, encantados los inversores. Si son sensatos van a invertir, sí, pero en Polonia, en Irlanda y en Portugal. Aquí los va a seguir trayendo Sánchez con su carisma y se van a ir corriendo cuando vean los telediarios. En mis tiempos esto no pasaba.
