Ábalos acorralado en el Supremo y Aldama soltando cuatro millones, yo ya lo dije en el 2018

Esta semana, el juicio del caso mascarillas entra en la recta final en el Tribunal Supremo. Víctor de Aldama, comisionista, declaró el 29 de abril que entregó hasta 4 millones de euros a José Luis Ábalos y a su asesor Koldo García, y que parte de ese dinero, según él, iba destinado a financiar al PSOE mediante donaciones. Cuatro millones, hijos. CUATRO MILLONES. Y mientras tanto, Soraya Sáenz de Santamaría declarando en el caso Kitchen sobre el espionaje a Bárcenas entre el 2013 y el 2015, Begoña Gómez con la Fiscalía pidiéndole archivo a su causa, y el PP diciendo que esto del Kitchen “son hechos del siglo pasado”. Hijos míos, atad cabos. Yo ya os lo dije a la salida de aquella tertulia que hicimos en la radio en febrero del 2018, cuando moctaban a Rajoy: “estos del PSOE nuevo no son los de Felipe, estos vienen a forrarse rápido”. Y ahí está la grabación, que aún la tengo en el ordenador. ¿Coincidencia? En esto, las coincidencias no existen. Aquí hay gato encerrado, lo lleva habiendo siete años, y solo se está empezando a destapar.
Lo que más me llama la atención, y esto no lo cuentan en los medios, es la perfecta sincronización del calendario judicial. ¿No os parece curioso que el juicio del caso Mascarillas y el del caso Kitchen coincidan en mayo, justo trece días antes de las elecciones andaluzas? ¿Y que la fiscalía pida archivo de la causa de Begoña Gómez justo dos semanas antes de que arranque la campaña? La gente no se entera de lo que pasa de verdad porque los telediarios solo te enseñan los titulares. Pero si vas a las páginas tres y cuatro de los periódicos, donde está la letra pequeña de los autos judiciales, ves las fechas. Y las fechas, hijos, no mienten. Al menos los del PP juegan a esto desde el 96, que ya saben cómo va. Los del PSOE actual juegan como si esto fuera una serie de Netflix.
El testigo estrella de la semana es Félix Sanz Roldán, exdirector del CNI, declarando por la operación Kitchen. Un señor que estuvo veinte años en la cumbre de los servicios de inteligencia españoles. Yo a Sanz Roldán le entrevisté en el 2010, antes de que cerrara la radio donde trabajaba. Era un hombre de pocas palabras y muchos silencios calculados. El silencio, hijos, vale más que el oro cuando se ha visto todo desde dentro. Y Sanz Roldán ahora va a tener que explicar si el CNI participó o no en el espionaje a Bárcenas, una operación que, si fue lo que se sospecha, supone usar el aparato del Estado contra un militante del partido del Gobierno para tapar otros asuntos del propio partido. Pero claro, esto es del 2013-2015, “hechos del siglo pasado” según los populares. Hechos del siglo pasado dicen, cuando aún hay procesados, cuando aún hay imputados, cuando aún hay penas pendientes. Pues nada, oiga, hechos del siglo pasado. Como la guerra de Cuba.
Y el broche, ya para cerrar: Begoña Gómez. La Fiscalía pide archivar la causa al no apreciar indicios de delito. Pero la Audiencia Provincial deberá pronunciarse sobre los recursos. ¿Y qué creéis que va a pasar? Pues lo que ha pasado siempre. Va a haber jueces que voten archivo y otros que voten que siga. Va a haber filtraciones. Va a haber el documento “casualmente” perdido por la oficina del juez. Y nosotros, los ciudadanos, mirando todo esto desde el sofá pensando que la justicia es ciega. Ciega, ciega, lo que se dice ciega, no es. Es como las primeras pruebas de un litigio: te dejan ver lo justo. Yo ya lo dije hace años, y vuelvo a decirlo: en este país no se cuenta lo importante. Lo importante se filtra cuando le interesa a alguien filtrarlo. Eso no lo cuentan en los medios, pero un servidor sí. Por eso seguís leyendo, ¿verdad? Pues no me dejéis de leer, que esto, hijos, no ha hecho más que empezar.
