Se acaba la rebaja del gasoil y el diésel puede subir 24 céntimos: a los de siempre

Me lo cuenta un cliente mientras le cambio las pastillas de freno: el 30 de septiembre se acaba la rebaja del impuesto de hidrocarburos que aprobaron por decreto este año. Ahora mismo el gasóleo lleva veinte céntimos de descuento por litro y la gasolina cinco. Si el Gobierno no lo prorroga, y con IVA incluido, el diésel subiría unos 24 céntimos de golpe y la gasolina unos seis. Con el litro ya rondando 1,89 euros, que no es ninguna broma. O sea, que el uno de octubre el que tenga un diésel va a llenar el depósito y va a tener que sentarse.
Y aquí es donde me hierve la sangre, porque ya sabemos a quién le toca: a los de siempre. Al que tiene un diésel de hace quince años porque no puede cambiar de coche, al autónomo con la furgoneta, al del pueblo que hace cuarenta kilómetros para ir a trabajar porque el autobús pasa dos veces al día. Mi León del 2008 va como el primer día, 1.9 TDI, trescientos y pico mil kilómetros, cinco litros a los cien si no le pisas como un loco. ¿Y ahora qué me dicen? Que es un coche contaminante, que no puede entrar en el centro, y encima que le van a cobrar más el gasoil. Llevo treinta y tres años de mecánico y nunca he visto a nadie tan perseguido como al diésel.
Ya veréis lo que dicen en la tele: que si hay que acelerar la transición, que si eléctrico, que si el Plan no sé qué. Eso de los eléctricos es una moda, y os lo dice uno que ya ha tenido tres en el taller este año. Muy bonitos, muy silenciosos, pero un señor de setenta años que vive en un cuarto sin garaje, ¿dónde lo carga? ¿Con un alargador por la ventana? Y la batería, cuando falla, cuesta lo que medio coche. El diésel bien cuidado, con su aceite cada quince mil y sus filtros, te dura veinte años. Un buen diésel nunca falla. Lo que falla es el que legisla.
Mi consejo de taller, que es lo único que puedo dar: si tenéis diésel, llenad el depósito la última semana de septiembre, no el primero de octubre, que parece una tontería y son doce euros en un depósito de cincuenta litros. Revisad la presión de las ruedas, que una rueda baja te come más gasoil que un mal conductor. Y quitad los trastos del maletero, que hay gente que lleva la bolsa de golf todo el año sin ir a jugar. Los coches de antes sí que duraban; lo que no dura es el dinero en el bolsillo del que los conduce.



