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La obsesión por la velocidad y la tecnología en el mundo del motor actual

🚗 Por Antonio Motor Mecánico
La obsesión por la velocidad y la tecnología en el mundo del motor actual

En un mundo obsesionado por la velocidad y la tecnología, me resulta difícil entender cómo se ha perdido la verdadera esencia de lo que debería ser un buen coche. Desde hace años, he sido testigo de la evolución de la industria automotriz, viendo cómo los motores se han vuelto cada vez más pequeños y menos duraderos, mientras que la tecnología se ha apoderado de todo. Y lo peor de todo, es que parece que la velocidad se ha convertido en el único factor determinante a la hora de medir la calidad de un vehículo.

Recuerdo cuando empecé a trabajar en el taller a los 16 años, los motores diésel eran los reyes de la carretera. Potentes, fiables y capaces de durar toda una vida si se les cuidaba adecuadamente. Pero ahora, los coches eléctricos se han convertido en la nueva moda, prometiendo una supuesta sostenibilidad que en realidad esconde una eficiencia limitada y una vida útil mucho más corta. ¿Qué ha pasado con el amor por los motores de verdad?

Mi Seat León del 2008 es mi mayor tesoro, un ejemplo perfecto de lo que debe ser un coche. Con su motor diésel y su diseño clásico, sigue funcionando como el primer día a pesar de los años. No necesito pantallas táctiles ni asistentes de aparcamiento, solo un buen motor y un mantenimiento adecuado. Los coches modernos son simplemente “ordenadores con ruedas”, sin alma ni carácter.

He tenido la oportunidad de probar algunos de los modelos más recientes y rápidos del mercado, y aunque su velocidad es impresionante, me quedo con la sensación de que les falta algo. La obsesión por la velocidad ha relegado otros aspectos importantes, como la durabilidad, la fiabilidad y la verdadera experiencia de conducción. ¿De qué sirve tener un coche que puede alcanzar los 300 km/h si no puede durar más de unos pocos años?

En resumen, creo que la industria automotriz ha perdido el rumbo en su búsqueda de la velocidad y la tecnología. Es hora de volver a los valores tradicionales, de apreciar la verdadera artesanía y el amor por los motores de verdad. No necesitamos coches que parezcan lanzacohetes, sino vehículos que nos hagan disfrutar de la carretera y nos acompañen durante muchos años. Es hora de volver a la simplicidad y la durabilidad, de recuperar la verdadera pasión por el motor. ¿Estás de acuerdo?

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