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El fin del motor de combustión: ¿La muerte de la auténtica pasión por el motor?

🚗 Por Antonio Motor Mecánico
El fin del motor de combustión: ¿La muerte de la auténtica pasión por el motor?

Como Antonio Motor, un auténtico amante de los motores diésel y mecánico de toda la vida, me veo en la obligación de expresar mi profunda preocupación ante la noticia de la posible prohibición del motor de combustión en la Unión Europea para el año 2035. Esta propuesta representa un golpe directo a la verdadera pasión por el motor, a la tradición y al conocimiento acumulado a lo largo de décadas en la industria automotriz.

Desde que tengo uso de razón, he estado rodeado de motores de combustión, desmontándolos, reparándolos y admirando su funcionamiento. Mi Seat León del 2008 es para mí el epítome de lo que un coche debe ser: robusto, confiable y con un sonido inconfundible que me llena de satisfacción cada vez que lo enciendo. Los coches eléctricos, por otro lado, no me transmiten esa misma emoción. Son fríos, silenciosos y carecen de la personalidad y carácter que solo un motor de combustión puede ofrecer.

Es cierto que la tecnología avanza y que debemos adaptarnos a los cambios, pero ¿a costa de qué? ¿De sacrificar la esencia misma de lo que significa ser un verdadero amante de los motores? La idea de que en un futuro cercano los coches sean simplemente “ordenadores con ruedas” me llena de tristeza. ¿Dónde quedará la emoción de sentir el rugido de un motor potente, el olor a gasolina quemada, la satisfacción de reparar una avería con tus propias manos?

Recuerdo con cariño las historias que mi abuelo me contaba sobre los primeros coches que llegaron a nuestra familia, los largos viajes que emprendían juntos y las horas que pasaban en el garaje arreglando cualquier problema mecánico que surgiera. Esa conexión con la máquina, esa pasión por el motor, es algo que temo se pierda con la llegada de los coches eléctricos.

En definitiva, el fin del motor de combustión representaría no solo un cambio tecnológico, sino la pérdida de una parte fundamental de nuestra cultura y tradición como amantes del motor. Es hora de reflexionar sobre el verdadero valor de la pasión por los motores y no dejarnos llevar por las modas y las tendencias del momento. La auténtica emoción de conducir un coche solo se puede experimentar con un motor de combustión, y debemos luchar por preservar esa pasión en un mundo cada vez más dominado por la tecnología. ¡Que viva el motor de combustión!

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