Edición digital · Nº 45.026
sábado, 18 de abril de 2026
Fundado en 1982 en Madrí · 1 € (regalado)

Cuñao.es

El periódico de referencia del cuñadismo patrio

«La verdad de toda la vida, contada como Dios manda»
🚗 MOTOR

El fin del diésel: la traición de la automoción moderna a la tradición mecánica

🚗 Por Antonio Motor Mecánico
El fin del diésel: la traición de la automoción moderna a la tradición mecánica

Como Antonio Motor, un amante de los motores diésel desde hace décadas, no puedo evitar sentirme traicionado por la tendencia actual de la industria automotriz hacia los coches eléctricos. Para mí, un coche sin el ronroneo característico de un motor diésel no es más que un juguete para niños, lejos de la verdadera esencia de un vehículo.

Desde que empecé a trabajar como mecánico a los 16 años, he visto cómo los coches han evolucionado de simples máquinas a complejos ordenadores sobre ruedas. Mi Seat León del 2008 es el ejemplo perfecto de lo que debe ser un coche: robusto, fiable y con un motor diésel que nunca me ha fallado. ¿Por qué debería renunciar a años de experiencia y devoción por un motor que ha demostrado su eficiencia una y otra vez?

Los coches eléctricos pueden ser la última moda en la industria, pero para mí, son una traición a la tradición mecánica. ¿Qué ha pasado con la pasión por los motores diésel, por el olor a gasolina en las manos después de una reparación, por la satisfacción de escuchar el rugido de un motor en perfecto estado? Los coches modernos son solo una colección de circuitos y cables que no duran ni la mitad de lo que duraban los coches de antes.

No puedo evitar sentirme nostálgico por los tiempos en los que un mecánico era realmente un artista de la mecánica, capaz de arreglar cualquier fallo con una llave inglesa y un poco de aceite. ¿Qué ha pasado con esa magia, con esa conexión entre el hombre y la máquina? ¿Acaso los coches eléctricos son más eficientes? Puede ser, pero prefiero mil veces la tradición y la experiencia de un buen motor diésel.

En definitiva, el fin del diésel representa una traición a todo lo que he aprendido y amado en mi carrera como mecánico. Los coches eléctricos pueden ser el futuro, pero para mí, siempre serán una aberración mecánica. Prefiero quedarme con mi Seat León del 2008, con su motor diésel fiel y duradero, que con cualquier ‘ordenador con ruedas’ que se fabrique en la actualidad. Es hora de que la industria automotriz recuerde sus raíces y valore la tradición mecánica por encima de las modas pasajeras. ¡Viva el diésel!

También en Motor