Antonio Motor arremete contra los híbridos y eléctricos: ¡Nada como el diésel de siempre!

Desde que tengo uso de razón, los motores diésel han sido mi pasión. Nada como el rugido de un buen motor diésel para ponerme los pelos de punta. Por eso, cuando veo toda esta locura por los coches eléctricos y los híbridos, no puedo evitar sentir una profunda decepción. ¿Qué ha pasado con los buenos motores de toda la vida? ¿Por qué la gente prefiere ahora esos “ordenadores con ruedas” que no duran ni la mitad que un buen diésel?
Recuerdo cuando arreglaba motores diésel en el taller de mi padre a los 16 años. Era un arte, una ciencia, una pasión. No como ahora, que cualquier persona puede enchufar su coche eléctrico y listo, ya está “cuidando el medio ambiente”. ¡Pero qué tontería es esa! Los diésel también pueden ser eficientes y respetuosos con el medio ambiente si se les da el mantenimiento adecuado. Es cuestión de saber cuidarlos, no de desecharlos por modas pasajeras.
Mi Seat León del 2008 es el ejemplo perfecto de lo que debe ser un coche. Robusto, fiable, con un motor diésel que sigue funcionando como el primer día. ¿Por qué debería cambiarlo por uno de esos coches eléctricos que apenas duran unos años? Prefiero quedarme con mi León, con su olor a gasóleo y su potencia inigualable. Eso sí que es conducir de verdad, no como esos “coches del futuro” que apenas hacen ruido y no transmiten ninguna emoción.
No entiendo cómo la gente puede preferir la tecnología sobre la experiencia. Yo llevo más de 30 años trabajando como mecánico y sé lo que es bueno. Los coches eléctricos y los híbridos pueden ser el futuro, pero no deberían desplazar a los diésel de toda la vida. Es una cuestión de respeto por la tradición, por la experiencia, por el arte de la mecánica. Así que mientras yo siga en activo, siempre defenderé a capa y espada los motores diésel. ¡Nada como el diésel de siempre!



