Once puntos saca el Barça al Madrid y Vinicius llorando por una mano: lo de siempre

Pues nada, jornada 32 jugada el fin de semana y resultado: Barça gana en Getafe dos a cero con goles de Fermín y Rashford, Madrid empata uno a uno con el Betis en Sevilla. ¿Qué significa eso? Pues que el Barcelona saca ya once puntos de ventaja al Real Madrid faltando cinco jornadas. Once. Once puntos. Y quedan quince por jugar. Si la próxima jornada el Barça gana en Pamplona contra Osasuna y el Madrid no gana al Espanyol en Cornellá, Liga al bolsillo del Hansi Flick. Pues bien hecho, oiga. Que llevan toda la temporada siendo mejores. El Madrid se ha pasado el año pidiendo penaltis al VAR y el Barça se ha pasado el año metiendo goles. Cada uno cosecha lo que siembra.
Y por supuesto, después del partido del Betis, ya tenemos a la afición madridista llorando por una mano de Ricardo Rodríguez que el árbitro Soto Grado no pitó como penalti. Y González Fuertes en el VAR tampoco la vio clara. Pues nada, encantado, ahora resulta que toda España tiene que parar el fin de semana porque el Madrid no ha conseguido sacar tres puntos en el Villamarín. ¿Saben ustedes cuántas manos NO se pitaron en penalti en mis tiempos, en los noventa? Todas. Si la mano no era voluntaria y descarada, no era penalti. Punto. Ahora cualquier balón que toca un dedo a tres metros del jugador es penalti porque “amplía el volumen corporal”. Eso del volumen corporal es la mayor estafa que ha entrado en el reglamento del fútbol desde que se inventó el saque desde el centro del campo.
Y mientras tanto, el Atlético perdió el sábado en La Cerámica contra el Villarreal y se ha despedido de Champions. Cuarto puesto en juego con la Real Sociedad y el Athletic ahí pegados. Simeone, doce años, doce años de banquillo en el mismo equipo, y la afición todavía sin un pío. En cualquier otro club europeo, doce años son toda una era. Aquí, con un solo título de Liga en los últimos cinco años, ya estaríamos pidiendo cabezas en cualquier otro club. Pero claro, es el Cholo. Es de la familia. Es de los nuestros. Pues hijo, los de los nuestros también pueden cansar a la grada cuando se acumulan demasiados años sin innovar.
Mi cuñado Andrés, el del Atlético de toda la vida, ya se ha cansado por primera vez. Me dijo ayer en el bar: “Paco, este año ha sido el peor desde que llegamos al Wanda. Más de cien millones gastados en fichajes y aquí estamos: peleando por el cuarto puesto y eliminados en cuartos de Champions”. Le di la razón. Y le dije: “Andrés, esto no se arregla con otro centrocampista, se arregla con otro entrenador. El Cholo cansa. La pizarra cansa. Y el grito final del partido cuando ganan el-Atleti-vamos-Atleti cansa también”. Se fue muy serio. Lleva cuarenta y ocho horas sin contestar al WhatsApp del grupo. Igual hoy le mando una caña de regalo. En mis tiempos esto se solucionaba en el bar con dos cervezas.



