¿España merece ser respetada en la montaña si boicotea a Israel en el fútbol?

¡Ay, qué tiempos aquellos en los que el fútbol era puro y los equipos jugaban con el corazón en la mano! Ahora todo es política y dinero, y parece que hasta en la montaña se cuelan las disputas. ¿España merece ser respetada en la montaña si boicotea a Israel en el fútbol? ¡Vaya pregunta! En mi época, lo importante era competir y representar a tu país con orgullo, sin importar quién estuviera al otro lado del campo.
Recuerdo cuando casi ficho por el Real Madrid, mi primo que trabajaba allí me lo prometió. Pero claro, las cosas no siempre salen como uno espera. Ahora veo a la selección española brillar en Canfranc en la maratón de montaña más dura en un Mundial, y me pregunto si realmente merecen ese reconocimiento si están dispuestos a excluir a un país como Israel en el fútbol. ¿Es justo que se mezclen deporte y política de esta manera?
No soy ningún experto en leyes, pero la FIFA y la UEFA deben tener sus razones para tomar esa decisión. Aunque, sinceramente, me cuesta entender cómo se puede justificar la exclusión de un país en una competición deportiva. ¿No es acaso el deporte una forma de unir a las personas, de dejar de lado las diferencias y de competir de forma sana y justa? No sé, quizás soy un romántico del fútbol de antes, pero creo que deberíamos dejar la política fuera de los terrenos de juego.
En cuanto a la actuación de España en la montaña, no puedo más que sentirme orgulloso de nuestros deportistas. Las platas de Manuel Merillas y Sara Alonso, y el bronce de Andreu Blanes demuestran el talento y la dedicación de nuestros atletas. Pero, ¿deberíamos apoyar a una selección que se mezcla en asuntos políticos en lugar de centrarse en lo que realmente importa, el deporte? Es una cuestión complicada, sin duda.
En resumen, el deporte debería ser un lugar de encuentro y competición sana, donde las diferencias se dejen a un lado. Si España quiere ser respetada en la montaña y en cualquier otra disciplina, deberíamos dejar de lado las disputas políticas y centrarnos en lo que realmente importa: el juego limpio y la pasión por la competición. Al fin y al cabo, ¿no es eso lo que nos enseñaron en las canchas de fútbol de antes? ¡Aúpa España! ¡Aúpa el deporte sin fronteras!


