Ese jugador del Madrid está sobrevalorado y yo ya lo dije en octubre

Lo dije en octubre, lo dije en noviembre y lo voy a seguir diciendo: ese jugador del Madrid está sobrevalorado. Os lo digo yo, que jugué en juveniles del Alcorcón y entiendo de fútbol más que cualquier comentarista de Movistar. Anoche en el Madrid-Alavés se vio otra vez. Treinta minutos sin tocar la pelota, una internada por banda, una pérdida tonta, y luego el periodista dice “actuación discreta”. ¿Discreta? Eso es lo que en mis tiempos llamábamos “haber salido a la calle vestido de corto y nada más”. Y le pagan doce millones al año, ¿eh? Doce. Mi cuñado, que reparte butano, hace más kilómetros en una mañana.
El fútbol de hoy es así: se fija uno en el rubio, se fija otro, y en dos meses ya nadie ve los datos. Lo importante son los reels de TikTok. Mi primo el del Madrid, el que estuvo de utillero allá por el 2007 con Capello, me lo decía siempre: “Paco, en este vestuario los buenos no son los que más salen”. Y tenía razón. Los buenos eran los Pavón, los Helguera, los que corrían los noventa minutos sin protestar. Ahora salen los chavales con el peinado de la peluquería, miran al banquillo cada vez que les piden esfuerzo, y a la pegatina del patrocinador del jersey cada vez que celebran un gol que no es suyo.
Le pasa al Madrid pero le pasa a todos. Vamos al Barça-Celta de mañana y vais a ver. Habrá un crack que en los resúmenes parecerá Maradona y en los noventa minutos no aparecerá ni en el segundo gol. Y al día siguiente Marca le pondrá un siete y medio. Pero claro, que vaya yo a Marca a explicarles cómo se ve un partido y se ríen de mí. Como si entender una jugada fuera cuestión de tener el carné de prensa. En el bar de Manolo lo analizamos tres veces por semana y damos más con la tecla que un Tribunal del VAR completo.
Eso de antes sí era fútbol. Veintidós tíos sudando hasta la última gota, sin transmisión por satélite ni redes sociales, jugando porque les gustaba y porque les pagaban dignamente, no como ahora que cobran en una semana lo que mi padre en toda la vida laboral. Ahora hay paréntesis cada cuarenta minutos para revisar si la línea está pintada un milímetro a un lado o al otro. Y al final no marca nadie, queda 0-0, y Movistar te factura ochenta euros al mes. Vais a ver, en el descenso este año hay dos sorpresas que ya os dije yo en septiembre. Apuntáoslo. Y luego me llamáis para decirme que tenía razón, como siempre.



