El Madrid le evita el alirón al Barça y Vinicius vuelve a modo víctima nacional

Real Madrid 2 - Espanyol 0, doblete de Vinicius en el RCDE Stadium, jornada 34 de LaLiga del sábado pasado. Y los del Madrid celebrando como si hubieran ganado la Champions, los periodistas de Marca diciendo que “el Madrid está vivo”, y el cuñado de mi primo el de Móstoles, que es del Barça, llamándome a las once de la noche para decirme que el Madrid es “un equipo que se aferra a las pajitas”. Pero hijos, vamos a ver, hablemos en serio. El Madrid lleva once puntos por debajo del Barça a falta de cuatro jornadas. ONCE. Eso, en condiciones normales, es la liga firmada y notariada. ¿Que han ganado al Espanyol? Pues como para no ganarle al Espanyol, perdonadme. Que el Espanyol está luchando para no descender, juega con nueve cojos y un central que es el cuñado del kit-man.
Y luego está Vinicius. Yo ya lo dije hace tres meses: este chaval, cuando tiene la cabeza en su sitio, es un crack mundial. Cuando no la tiene, es el peor jugador del Madrid. El sábado marcó dos goles, perfecto, pero acabó otra vez tirado en el césped del minuto 78 al 81 pidiendo amarilla a un central del Espanyol que apenas le había rozado. Mi primo el del Madrid, que trabaja en el club, dice que en el vestuario hay división: la mitad le defienden a muerte, la otra mitad están hasta el moño. Yo, que llevo cuarenta años viendo fútbol, os digo una cosa: cuando un jugador necesita ser víctima cada partido para meter goles, ese jugador tiene un problema serio. Cristiano no necesitaba caerse al suelo. Raúl no necesitaba caerse al suelo. Butragueño no necesitaba caerse al suelo. Solo se caía al suelo el “Mago” Schuster, y lo hacía con clase. Esto es otra cosa. Esto es modo telenovela del Canal de las Estrellas.
El próximo domingo, día 10, Clásico en el Camp Nou. Y esto es lo que tenéis que saber: si el Barça empata, gana la liga matemáticamente. Y si pierde, se pone con ocho puntos de ventaja a tres jornadas, lo cual es prácticamente lo mismo. O sea, hijos, esto está hecho. Lo único que falta es la foto. Pero el Madrid se va a presentar allí como si fuera la final del mundo, con Vinicius preparándose el numerito, con Bellingham con la rodilla regular, con Rüdiger calentando para repartir, y con Carlo Ancelotti, perdón, el técnico que toque, repitiendo lo de “esto es el Real Madrid, lo sacamos con experiencia”. Pues mira, experiencia mucha, pero balones al área pocos. Ese jugador que tenéis ahí arriba, Mbappé, lleva más fallos en mano a mano que un portero del Numancia.
Y mientras tanto, los del Barça, con Lamine Yamal y compañía, se están riendo de lo que iba a ser su quinta Liga en seis temporadas. Hace seis meses no había uno solo en Cataluña que apostara por una temporada así, mi primo del Madrid me lo confirma. El año pasado el Barça se hundió en abril, este año el Madrid se ha hundido en marzo, y entre medias hemos visto a Florentino soltar tres millones aquí y dos allá para fichajes que no han funcionado. Eso de antes sí era fútbol, donde uno fichaba por una temporada y daba la cara. Ahora fichan por seis y la mitad acaban en el banquillo o cedidos en Turquía. ¿Y a esto le siguen llamando el equipo más grande del mundo? Pues nada, hijos. La realidad es la realidad y el Camp Nou está esperando. Mi predicción: 2-1 para el Barça con gol de Lamine y bronca de Vinicius. Anotad la fecha. Lo dije yo el lunes 4 de mayo.



