El Madrid gana en Elche en el descuento y ya dicen que es candidato: yo vi otra cosa

Anoche en el bar todo el mundo abrazándose como si hubiéramos ganado la Champions. El Madrid gana 2-3 en Elche con un gol de Carlos Espí en el minuto 91, con pase de Mbappé, y se pone con quince puntos, igualado con el Barça arriba, aunque el Barça tiene un partido menos, que eso nadie lo dice. Y hoy la radio: “Mourinho ha devuelto el carácter”, “este Madrid no se rinde nunca”. Muy bonito todo. Yo lo que vi fue a un equipo que iba ganando 2-0 al descanso contra el colista, que no había ganado ni un partido, y que se dejó empatar en veinte minutos.
Que os lo explico, que para algo jugué en el juvenil del Alcorcón. El primer gol fue en propia puerta del portero del Elche, Dituro, que se lió él solo. El segundo, de Mbappé, que ya lleva siete en seis jornadas y ese sí que no se discute. Hasta ahí, perfecto. Pero en la segunda parte el equipo se echó atrás a defender el resultado como si fuera el Getafe de hace quince años, y claro: Abiel Osorio en el 71 y Fer Niño en el 83. Contra el Elche. En los descuentos lo salvó un chaval que ha venido del Levante. Si eso no llega a entrar, hoy estaríamos hablando de crisis, y con razón.
Y no es la primera vez, ojo. Hace nada perdieron contra el Betis en La Cartuja, y en la primera jornada contra el Espanyol lo tuvo que arreglar también Espí en el último minuto. Dos rescates de un suplente en seis partidos. Eso no es carácter, eso es la flor. Mi primo, el que trabajó en el Madrid, dice que en el vestuario están muy contentos con el ambiente. Pues que estén menos contentos y corran más en la segunda parte, que el ambiente no puntúa.
Yo ya lo dije en agosto, en esta misma casa: a este equipo le sobra delantera y le falta un centrocampista que sepa dormir un partido. Eso de antes sí era fútbol: ibas 2-0 al descanso y el segundo tiempo era de tocar, tocar y tocar hasta que el rival se aburría. Ahora se van arriba como locos o se meten atrás como conejos, no hay término medio. Así que nada de candidato todavía. Cuando gane un partido feo por 1-0 sin sufrir, hablamos. Mientras tanto, a Espí que le hagan un monumento, que a este paso va a ser el máximo goleador del minuto 90.



