Euríbor al 2,747% y la gasolina a 1,85, así no hay quien llene depósito ni pague hipoteca

Cierra el euríbor de abril en el 2,747%, el nivel más alto desde septiembre de 2024, con un repunte de 21,5 puntos básicos respecto al 2,532% de marzo. Y a una hipoteca de 200.000 euros a treinta años, esto le supone, agarraos, 746 euros más al año. Lo dice el periódico, no me lo invento. Setecientos cuarenta y seis euros más a una familia que ya estaba al límite. Que son dos meses de luz, una semana de campamento de los niños, o tres revisiones de la furgoneta del marido. Y mientras tanto el Banco Central Europeo, en Frankfurt, mantiene los tipos en el 2% por séptima vez consecutiva y avisa de que “los riesgos al alza para la inflación se han intensificado”. Pues claro que se han intensificado, hijos, qué hay que hacer ya, una pancarta en Cibeles. Llevo yo avisándolo desde el verano del 24.
El IPC anual proyectado del 2026 sube ya al 3,4%, los del Banco de España hablan de “demanda interna fuerte” y el ciudadano de a pie ve que en el carro de la compra le caben menos cosas por el mismo dinero. La gasolina ha pasado de 1,37 a 1,85 euros el litro en doce meses, un 35% más, y el gasóleo está en 1,72. Lleve usted al niño al pediatra y vuelva: cuarenta euros en combustible. Eche un fin de semana en la sierra: setenta euros. Vaya a ver a su madre a Cáceres: ciento veinte euros solo de carburante. ¿Y los sueldos? Pues los sueldos suben un 2,4% según el último convenio. Echen ustedes la cuenta, que yo se la hago con la libreta. Suben los gastos un 35% en gasolina, un 12% en luz, un 8% en alimentación, y los ingresos un 2,4%. Eso, en términos contables, se llama empobrecimiento neto. En términos de barra de bar, se llama vivir con la lengua fuera.
Y los jóvenes que vienen a pedir hipoteca a la oficina, hijos míos, vienen sin saber lo que es una libreta. Se sientan, ponen el móvil con el simulador del Bankinter, y te dicen “es que con 1.800 euros al mes y 1.200 de hipoteca, mi pareja y yo nos apañamos”. Pero criatura, ¿y si el euríbor sube otros cincuenta puntos básicos en seis meses? ¿Y si te quedas sin trabajo? ¿Y si tienes un niño? ¿Y si se te avería la lavadora? Eso no lo metéis en el simulador, eso solo lo aprendes con dos décadas pagando recibos. En mi época, tú no firmabas una hipoteca si no tenías al menos seis meses de gastos guardados en una libreta del Banco Hispano. Y aún así te temblaba la mano. Ahora firman con la firma digital del DNI, sin temblor y sin libreta. Y luego se sorprenden cuando vienen los recibos.
Mi consejo, ya que me lo van a pedir aunque no lo digan: dejen ustedes de comer fuera tres veces por semana, que se ven las facturas en los extractos del banco y son un escándalo. Sesenta euros en un sushi de los del raspador metálico. Cuarenta en una hamburguesa con queso azul que no es queso, es un experimento. Veinticinco en un brunch, que ya no sabéis ni qué desayunáis. Con ese dinero al mes, una familia normal compra carne para tres semanas, paga el gimnasio, llena el depósito y le sobra para la peluquería de la abuela. Pero claro, lo del brunch sale en Instagram y lo del cocido de mi madre no. Y luego, cuando llega el recibo de la hipoteca y los 746 euros más al año, vienen llorando a la gestoría preguntando si pueden refinanciar. Pues mire, con una libreta y un bolígrafo se controla todo. Lo que pasa es que ya nadie quiere usarlos, porque al móvil le falta la grafía y a la gente le falta la paciencia. Los jóvenes no saben lo que vale el dinero, y eso un país lo paga tarde o temprano.



