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El Euríbor al 2,7% y mi hijo pagando doscientos euros más de hipoteca

El Euríbor al 2,7% y mi hijo pagando doscientos euros más de hipoteca

El Euríbor de abril cierra al dos coma siete tres nueve por ciento. Para los que no entienden de finanzas: hace un año estaba en el dos coma uno cuatro. Ha subido seis décimas en doce meses. Eso, traducido a la mesa de la cocina de mi hijo y mi nuera, son doscientos euros más de cuota mensual en una hipoteca media de ciento sesenta y siete mil euros a veinticinco años. Doscientos euros. Al mes. Eso son dos mil cuatrocientos euros al año. Eso es lo que costaba antes irse de vacaciones a Mallorca con los críos quince días. Y ya no se van. Este verano les he prestado yo la casa del pueblo para que al menos cambien de aires. Pero nada, el Euríbor sigue subiendo y el banco sigue ganando.

Y lo más bonito es la explicación. Que si la guerra de Irán, que si la geopolítica, que si los precios del petróleo. Pues señor mío, los bancos centrales llevan toda mi vida adulta encontrando una excusa para subir los tipos cuando les conviene y otra distinta para bajarlos cuando les conviene también. La cuestión es que cuando los tipos suben, el banco gana margen. Cuando los tipos bajan, el banco también gana margen porque suben las comisiones. Las pérdidas de los bancos en este país las pagamos los contribuyentes (que se lo pregunten a Bankia) y las ganancias se las reparten entre los accionistas. Eso lo aprendí yo en 2012 viendo cómo rescataban con cuarenta y un mil millones de euros públicos a unas cajas que habían sido saqueadas por sus consejos de administración. Y aquí seguimos.

Mi cuñada Rosalía, esa que está en el sindicato de banca, me lo explicaba la semana pasada: “Reme, el Banco Santander cerró 2025 con beneficios récord, doce mil ochocientos millones netos. El BBVA, otros nueve mil quinientos. Caixabank, seis mil. Sumando los grandes, casi treinta y cinco mil millones de beneficio limpio en un año”. Pues mira, a mí esos números me parecen una estafa legalizada. Sobre todo cuando mi vecina del cuarto, que es viuda y vive con la pensión de su marido, va al banco a sacar trescientos euros y le clavan dos euros y medio de comisión por hacerlo en ventanilla porque ya no le abren la cuenta digital. Eso no es banca, eso es atraco.

Y luego está el cuento de los tipos fijos. Que ahora todo el mundo se va a hipoteca fija para “tener tranquilidad”. Pues bien: las fijas que ofrecen ahora están al cuatro coma uno por ciento de media. Hace tres años, cuando estaban al uno coma cinco, los bancos no las querían dar. Justo cuando hubieran convenido al cliente. Ahora que las dan, son las que les convienen a ellos. Eso no es coincidencia. Eso es que el banco siempre va dos pasos por delante del hipotecado. Mi consejo de jubilada economista de salón: amortizar siempre que se pueda, no firmar productos vinculados (seguros de vida, de hogar, planes de pensiones) y leerse el contrato dos veces antes de firmar. Yo lo digo y lo seguiré diciendo: con los bancos, los ojos abiertos.

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