El euríbor al 2,77% y la cuota 59 euros más cara: eso en mi libreta no pasa

Leo en el periódico que el euríbor de julio va camino del 2,77%, casi siete décimas más que hace un año, y que al que le toque revisión anual la hipoteca le sube unos 59 euros al mes. Setecientos euros al año, para que nos entendamos. Y acto seguido, en la misma página, un experto diciendo que “no cunda el pánico, los analistas prevén estabilización en 2027”. Los analistas. Los mismos que en 2021 decían que los tipos iban a estar en cero “durante una década”. A los analistas yo no les dejaba ni las cuentas de la comunidad de vecinos, y mira que la comunidad de mi portal es pequeña.
Veinticinco años llevé las cuentas en la gestoría y os voy a decir lo que no os dice ningún experto: el problema no es el euríbor, es que la gente firma una hipoteca variable sin haber hecho una división en su vida. Cuando el banco te enseña la cuota, tú coges tu libreta y tu bolígrafo y haces la cuenta con el euríbor al 4%, que es donde estuvo en 2008 y donde puede volver a estar. ¿Que con el 4% no llegas a fin de mes? Pues esa casa no es para ti todavía, hijo mío. Eso lo sabía mi madre sin haber pisado un banco, y no le hizo falta ningún máster.
Mi sobrino, el que se casó el año pasado, me vino en junio todo agobiado: “Tita, que me sube la hipoteca 80 euros, qué hago”. ¿Que qué haces? Lo primero, dejar de pagar 45 euros al mes por ver cuatro plataformas de televisión que no ves, que os lo tengo dicho: sumad las suscripciones un año entero y os da para la subida del euríbor y para unas vacaciones. Lo segundo, ir al banco con la nómina y pedir mejora o subrogación, que ahora los bancos están otra vez peleándose por las hipotecas buenas y el que no negocia es porque no quiere. Y lo tercero, apuntar los gastos. Todos. Treinta días seguidos. El que hace eso una vez, no lo deja: da más miedo que una película de terror.
En mi época se ahorraba de verdad: primero se apartaba y luego se gastaba lo que quedaba, no al revés. Ahora la gente gasta primero, financia el teléfono, financia el sofá, financia hasta las vacaciones, y luego le echa la culpa al euríbor, que el pobre euríbor no ha financiado en su vida un viaje a Punta Cana. El euríbor sube y baja desde que existe. Lo que no puede subir y bajar es tu cabeza. Una libreta, un bolígrafo y saber lo que entra y lo que sale: con eso se ha criado media España, y sin números rojos.



